11 de febrero de 2010

Noticias del infierno.

Cualquier libro que trate sobre la tragedia de Ciudad Juárez, en el norte de México, debería llevar ese título. Son las palabras de un padre devastado por la tragedia de haber identificado el cadáver de su hija, brutalmente asesinada: "Esta ciudad es el infierno".
Víctor Ronquillo ha devenido en un cronista muy confiable con su trabajo sobre los bajos fondos del hampa en México, principalmente el narcotráfico, aunque también ha hecho otros ejercicios periodísticos, como la crónica de los casos Moliner y la "Mataviejitas".
"Las muertas de Juárez" es un escalofriante recuento de su paso por el infierno. El libro, en la edición que tuve oportunidad de leer, se detiene en 2003, y narra los asesinatos de mujeres indefensas, que comenzaron en 1993 y, desgraciadamente, no han terminado. Como el excelente periodista que es, Ronquillo le da voz a todos los involucrados: autoridades, víctimas (a través de los recuerdos que dejaron), sobrevivientes, familiares de las víctimas, acusados, asesinos y chivos expiatorios. No puede uno menos que avergonzarse y preguntarse a qué grado de maldad y degradación tiene que llegar una sociedad para que el asesinato de cientos de mujeres siga impune.
Ciudad Juárez es noticia todos los días... por las mismas razones. Violencia, narco, ejecuciones, maldad. Ronquillo acierta a decirlo; es "El Mal" que se ha instalado en ese lugar de la frontera norte de México y que  crece sin parar.

5 de febrero de 2010

La encerrona. Eugene Izzi.

Se trata de una excelente novela policiaca, ambientada en el Chicago de fines de los años 80. Con un agradable repertorio de personajes bien construídos y una trama que en ningún momento pierde interés, nos cuenta la historia de Jimmy Capone, policía antidrogas e incorruptible, Fabe Falleti y Doral Washington,  socios y ladrones profesionales, quienes se ven envueltos en la aventura de sus vidas cuando un golpe millonario toma un giro inesperado al verse inmiscuidos en la muerte de la hermana de un importante traficante puertoriqueño y enfrentar la tentación de apropiarse, aparte del botin, de una importante cantidad de cocaína. Muy recomendable para los aficionados al género, máxime por el misterio que envuelve la muerte de su autor en 1996, ocurrida muy a la manera de sus novelas.
Comentario aparte merece la traducción. Me parece insultante que las editoriales españolas insistan en tropicalizar las traducciones de las novelas al español... para ser más claro: no importa que los personajes se muevan por la gélida e invernal Chicago o por el abrasante sol de la Florida o en la tundra escandinava, ellos hablan como madrileños: les cae la madera, trafican con farlopa, fuman pitillos, se cagan en la leche, tratan con gilipollas, echan polvos, tiran hostias, toman por culo, los negros son negratas y los latinos, sudacas.  Y  así hasta la náusea. Digo, si las editoriales (no todas, pero Ediciones B, Destino y Barataria se distinguen) pretenden que sus personajes se identifiquen con los habitantes de la península, ¿para qué rayos comercializan sus libros de este lado del Atlántico? La riqueza del español es tanta que me parece insultante que rebajen de esa manera la calidad de las ediciones. Tusquets se merece una mención honorífica por la limpieza de sus traducciones y el respeto mostrado a sus lectores no españoles.

28 de enero de 2010

Amado Jorge Amado.

Siempre que vuelvo a las letras del maestro Jorge Amado, encuentro de nuevo todo aquello que me hizo admirar profundamente su obra: sentimientos por los desposeídos, sed de justicia, descripciones realistas, riqueza narrativa. Pero sobre todo ese amor por la vida, no importa qué tan dura sea. Alegría. Colorido. Optimismo. Fortaleza. Amor por Bahía.
"Capitanes de la arena" no es la excepción. Las aventuras de Pedro Bala, Dora, Joao Grande, el Sin-Piernas, El gato y muchos más capitanes nos llevan por ese universo bahiano entrañable que Amado construyó a partir de todo aquello que él amo y defendió, siendo un gran ejemplo de congruencia.
Jorge Amado nos dejó una obra grande y grandiosa. Hay que leerla e, inevitablemente, admirarla.

25 de enero de 2010

Fantomas, Petipá y El Marrano.

La Secretaría de Cultura del Estado de Querétaro patrocina un concurso literario de novela negra, "Una vuelta de tuerca". Vaya usted a saber las razones por las cuales una entidad gubernamental premia autores de novelas sobre el hampa mexicana o por qué el premio se nombra de manera parecida a novela de Henry James.
El caso es que ya han pasado por mis manos dos de las novelas que, como ganadoras o finalistas, han sido premiadas al menos con su publicación. La primera fue "Tiempo de alacranes" de Bernardo Fernández (BEF), que merece una entrada aparte en este blog. La otra, que terminé de leer hace dos días, se titula "Apostar el resto", de Antonio Malpica. Se trata de, como novela negra que se precie de serlo, una historia sobre el hampa. Está situada en la Cd. de México, aunque la historia no es de narcos sino de falsificadores. Tiene un ingenioso armado a partir del momento en el que el protagonista "Fantomas", junto con sus amigos y cómplices, el Petipá y el Marrano, está a punto de dar el golpe de su vida o morir en el intento. Los brincos temporales nos llevan a su infancia, juventud, al pasado reciente, regresarnos al momento inicial de la narración o incluso al futuro. Todo a partir de una fecha de junio de 1990. Esto, principalmente, me gustó mucho. El autor es de mi edad y me hizo recordar muchos aspectos de la cultura popular de fines de los 80's y principios de los 90's. Malpica incluso nos provee con una hoja de navegación para saber exactamente en qué fecha sucede lo narrado. Es una novela divertida, que bien merece el tiempo que se pase uno leyéndola.

19 de enero de 2010

La mano de la buena fortuna. Goran Petrovic.

A lo largo de los años he ido comprobando cómo los libros salen al encuentro de sus lectores. Y también he experimentado que bien se pueden leer cientos y cientos de libros casi sin encontrarse, en ese largo periplo lector, con un libro que te cimbre, te transforme, te derribe, te azore.
En los últimos años han sido apenas unos cuantos libros los que han me han brindado esa experiencia: "Memorias de Adriano" de Marguerite Yourcenar, "Conversación en la catedral" de Mario Vargas Llosa, "El encuentro", de Nadine Gordimer y "Diferencias" de Goran Petrovic.
Y es éste último el autor de una obra maestra: "La mano de la buena fortuna". Quisiera tener palabras para describir qué clase de novela es... pero me faltan talento y conocimientos para tan siquiera intentarlo. No se puede entrar en sus páginas y salir indemne. No se puede llegar a sus últimas páginas sin desear que esa novela no se termine. No se puede cerrar sin desear nunca cerrarlo. No se puede dejar de desear leerlo una y otra vez, pues su sorprendente riqueza no se agotará ni después de diez, cien o mil lecturas. No se puede terminar de leerla sin caer en el desasosiego y preguntarse: ¿y ahora dónde voy a leer algo tan bueno como esto? Sentir la condena de navegar por cientos de libros antes de encontrar algo que apenas se le acerque.
¿La trama? Para qué mencionarla. Queda a mi gentil visitante descubrir por sí mismo de qué trata.

11 de enero de 2010

Los hombres que no amaban a las mujeres

Hace algunas semanas, una amiga me regaló "Los hombres que no amaban a las mujeres", primera parte de la Trilogía Millenium, de Stieg Larsson. Tardé varias semanas en hacerme el ánimo a leerlo, pues no me causan emoción los best sellers. En parte, me motivó el entusiasta artículo que Mario Vargas Llosa publicó en El País, en el que resaltaba que pese a los errores estructurales de la narración y a la jerga madrileña de la traducción, se trataba de una novela muy entretenida.
Es obvio que Larsson no era un escritor 100% dedicado a la escritura de ficción. Sin embargo, me pregunto qué tanto de los fallos de estilo se deben más a la mala traducción que al escritor mismo. La novela tiene varios yerros evidentes: fallos de estilo, lugares comunes, mala traducción, muletillas. Pero... ¿esos gazapos serán culpa de los traductores o Larsson demostró su poco oficio? No lo sé, pero no me parece que sea muy inteligente y pulida una traducción que deja pasar la muletilla "acto seguido" al menos unas 100 veces. Algo más: es una novela bastante larga: 665 páginas. Para alguien con afición a la lectura de novela negra y policíaca es evidente que no se necesita alargar artificialmente la trama para atrapar al lector, cuando abundan las novelas que son excelentes sin ser largas.
Pese a todo, la novela vale la pena. La trama se sostiene... en todo momento uno quiere saber qué sigue, qué pasará a continuación. Creo que hay dos razones para el éxito de la novela: uno, la acertada delineación de los personajes. Y dos, la fuerte crítica social que implica la trama... el estado de bienestar nórdico, los políticos, industriales, financieros, periodistas, la familia... Larsson no deja títere con cabeza. Definitivamente, queda uno invitado a leer los siguientes dos tomos.
Para terminar, hay un tercer factor que me hizo tenerle respeto al finado autor de la saga: casi al final, en la página 651, hay un párrafo que nos revela la excelente salud mental de Larsson, ya que es evidente que no se tomaba en serio y se autocriticaba. Lo voy a transcribir, pues no implica revelar detalles del final de la novela: "Constató que el libro era lo mejor que Mikael había escrito jamás. El contenido pecaba de cierta desigualdad desde un punto de vista estilístico, y en algunas partes el lenguaje resultaba pésimo - no había tenido tiempo para cuidar el estilo - pero Mikael había disfrutado de lo lindo escribiéndolo; todo el libro estaba impregnado de una rabia que no le pasaba desapercibida a ningún lector."

8 de enero de 2010

Frank McCourt

En una entrada que hice a este blog en Junio de 2009, comenté lo mucho que me gustó "Las cenizas de Ángela", de Frank McCourt. Posteriormente, conseguí la continuación, titulada "Lo es". Sin alcanzar el nivel y sentimiento de su primer libro, en "Lo es" nos narra su juventud en Nueva York, el comienzo de su carrera como profesor y su primer matrimonio, entre otras vivencias. Es en esta novela donde venimos a conocer la razón del título "Las cenizas de Ángela".
Estaba en el proceso de lectura de "Lo es", cuando por los diarios me enteré de la muerte de Frank McCourt, a los 78 años, de cáncer en la piel. Como lector, es muy raro que te suceda que muera el autor del libro que estás leyendo. Raro por la casualidad y por el sentimiento de tristeza que provoca.
Pese a que ya han transcurrido casi seis meses, vaya un sencillo homenaje a Frank McCourt, en recuerdo del escritor irlandés que supo recobrar su mirada de niño y nos regaló una obra breve, pero realmente entrañable.

Mis libros del 2009

Aunque ya estamos en la segunda semana del 2010, quiero presentar una lista con los 10 mejores libros que leí durante 2009. Soy lector de novelas, principalmente, así que habrá de disculpar mi amable visitante si la lista va totalmente cargada hacia el lado de la narrativa.
Veamos:
1.- El lector, Bernhard Schlink.
2.- El taller del tiempo, Álvaro Uribe.
3.- Efecto tequila, Elmer Mendoza.
4.- Los almuerzos, Evelio Rosero.
5.- Pizzería kamikaze, Etgar Keret.
6.- Diferencias, Goran Petrovic.
7.- Las cenizas de Ángela, Frank McCourt.
8.- Vida y época de Michael K., John Maxwell Coetzee.
9.- Un viejo que leía novelas de amor, Luis Sepúlveda.
10.- La trilogía de Nueva York, Paul Auster.

7 de enero de 2010

Álvaro Uribe

Dentro de la literatura mexicana contemporánea, figuran escritores muy interesantes: Jorge Volpi, Daniel Sada, Guillermo Fadanelli, Ignacio Padilla, Pedro Ángel Palou, Juan Villoro, Alberto Ruy Sánchez, Enrique Serna... y muchos más. Pero hoy quiero detenerme en la obra del que considero el mejor de todos ellos: Álvaro Uribe. Poseedor de una prosa exquisita, pulcra, elegante, Uribe entrega una pequeña obra maestra en cada uno de sus libros. Hasta ahora, ha publicado cuatro novelas: "La lotería de San Jorge", "El taller del tiempo", "Por su nombre" y "Expediente del atentado". Un libro de cuentos, "La asamblea de los pájaros" y una biografía de Federico Gamboa.
Sin duda, leerlo es toda una experiencia. Posee un evidente talento narrativo, acompañado de una erudición discreta, que usa para reforzar las historias y no para presumir que sabe mucho, como lo hacen muchos escritores, quienes creen que escribir es un acto de figurar y no de interpretar y dar testimonio de su tiempo y entorno.
Las obras de Uribe, sin excepción, son muestras claras de que no es necesario escribir 700 páginas para contar una gran historia (no confunde lo grandioso con lo grandote, como parece que le sucede al insufrible Carlos Fuentes y a varios más).
"La lotería de San Jorge" se ubica en un hipotético país centroamericano (simil de Nicaragua) con su historia de revolución y traiciones. "El taller del tiempo" es la historia de tres generaciones de hombres y sus miserias. De esta obra, genial en su conjunto, no quiero dejar de decir que el último capítulo es un portentoso juego de los tiempos narrativos. Por su parte, "Expediente del atentado" se ocupa del intento de asesinato contra el presidente Porfirio Díaz, en 1897, que fue un hecho verídico.
Algo en común en estas tres obras es el manejo de los diferentes puntos de vista. Así, en las tres novelas, conocemos la historia vista desde diferentes ángulos, algo que nos revela a Uribe no como a un escritor que sigue recetas o se repite, sino como a un escritor omnisciente, capaz de narrar en diferentes tonos y puntos de vista una misma historia. "La asamblea de los pájaros" es una colección de ocho excelentes cuentos, especialmente el que da nombre al libro.
Por supuesto, no voy a dar detalles de las tramas. Mejor será que mi amable visitante descubra por sí mismo la  obra de Alvaro Uribe. Y no confundir con el actual presidente de Colombia... sería injusto, muy injusto, para el gran escritor mexicano.

1 de junio de 2009

Novela sincera y conmovedora.

En 1996 se dió el extraño fenómeno literario de un escritor que aparecía con un libro de memorias, sobre su infancia terrible y miserable, primero en los Estados Unidos de la depresión y luego en la miserable Irlanda, que todavía no se reponía de la hambruna de mediados del siglo XIX.
Se trata de "Las cenizas de Ángela", de Frank McCourt, conmovedora historia sobre las grandes miserias humanas. Asistimos conmovidos, enojados, frustrados, divertidos y entristecidos al relato de la infancia de Frank y sus padres, Ángela y Malachy, así como de sus hermanos pequeños (Frank es el mayor, nacido en 1930) Malachy, Michael y Alphonsus, incluído el relato de la muerte de sus hermanitos gemelos, Oliver y Harold, así como de la pequeña Margaret, quien fallece a solo unas semanas de nacida.
No se trata de una historia sensiblera, sino de la tierna visión de un niño (ahora que es un anciano) sobre la difícil infancia que vivió.
Es un libro muy recomendable. Casi diría yo que imprescindible.

20 de mayo de 2008

Mea culpa

Un año pasó antes de que tuviera la oportunidad de vaciar reflexiones sobre mis lecturas en este pequeño cyberlugar. Un viaje de trabajo de seis meses a Estados Unidos, así como un regreso sobrecargado de quehacer, el deseo de disfrutar de nuevo a mi familia, así como el venturoso encuentro con el amor de mi vida, hicieron que este blog pasara (justamente) a segundo plano. Pero no ha sucedido lo mismo con los libros: siguen estando ahí, como instancia vital. Leer no es algo a lo que pueda (o quiera) dedicarme de tiempo completo, pero no imagino mi existencia sin leer, sin libros a mi alrededor. Es una pasión, hasta ahora dominada por las necesidades propias del cotidiano vivir.

Intento retomar esto como una manera de intercambiar puntos de vista con hipotéticos visitantes, aficionados a la lectura también. Para empezar, he publicado ya algunas líneas sobre los dos más recientes libros de Cormac McCarthy, pero hay mucho que platicar aún: los nuevos premios de novela Alfaguara y Tusquets, los hallazgos en la Fil 2007, el encuentro con la obra de Philip Roth (¡¡¡Maestro de maestros!!!) o verdaderas joyitas como "Expediente del Atentado" de Alvaro Uribe, "Ella y otras mujeres" del favorito Rubem Fonseca, "El encuentro" de Nadine Gordimer, "No digas noche" de Amos Oz y algunas otras.

Así pues, vamos a seguir leyendo y comentando, tanto como sea posible.

Gracias y saludos.

Cormac McCarthy

No sé qué tan acertado sea llegar a la obra de Cormac McCarthy a través de sus dos más recientes obras: "No country for old men" y "The road". Sin embargo, yo no puedo arrepentirme. Cormac es un escritor de primer nivel y su narrativa lo demuestra. Pese a los gazapos imperdonables que se notan en las traducciones, ambas obras son geniales. La primera, ahora famosa por ser la base de la película de los Coen que ganó el Oscar, está ambientada en la frontera México-USA en 1980. Llewelyn Moss, un cazador veterano de Vietnam, encuentra casualmente, en el medio del desierto, la sangrienta escena de una matanza entre narcos. Su olfato de sabueso lo lleva a intuir que en ese lugar hay algo más que cadáveres. No se equivoca: encuentra un maletin lleno con más de dos millones de dólares. Como la ocasión hace al ladrón, se apropia de dicho maletín y a partir de ahí se desata una sangrienta cacería, donde ahora Moss es la presa. El sheriff Ed Tom Bell (personaje que nos cuenta su vida a través de monólogos) quiere ponerlo a salvo del peligro. Una banda de narcos mexicanos que van tras lo que consideran suyo. Carson Wells, un exmilitar venido a sicario, contratado por un poderoso cártel para recuperar el dinero y... claro, Anton Chigurh, despiadado asesino que no deja testigos y con pistola de aire en mano elimina sin consideraciones a quien se cruza en su camino. Hay que prestar atención a las reflexiones que McCarthy pone en boca de Ed Tom Bell, pues ahí encontramos por qué el nombre de la novela, el desasosiego ante tanta violencia y una sociedad echada a perder. Es una novela excelente. La película guarda mucha fidelidad con el libro, pese a que algunos personajes no alcanzan el nivel que tienen en la novela.

Por su parte, "The road" o "La carretera" es, para mí, una de esas raras novelas que llegan a tu vida y te cimbran. Una trama desoladora: un padre, junto con su pequeño hijo, vagan por una carretera rumbo al sur de un territorio americano devastado por un apocalipsis que ha dejado todo en penumbra. Todo es frío, polvo, oscuridad, desolación. Paramos devastados, caminos arrasados, ciudades abandonadas. Los pocos habitantes que han sobrevivido se dividen en dos bandos: los caníbales y quienes huyen de ellos. No sabemos nunca por qué ha pasado todo esto. Solo somos testigos de la lucha de un padre por proteger a su hijo de quienes quieren, primero, quitarles lo poco que aún conservan, y luego devorarlos. Si el hipotético lector de estas breves reflexiones se siente invitado a leer esta novela, no lo dude. Es magnífica. Como creo que ya cité en algún lugar de este blog, cierto crítico dijo que todo lector se encuentra a lo largo de un año o dos cuando mucho 5 novelas que realmente lo cimbran, lo conmueven, lo cambian. "La carretera" es uno de ellos.

15 de marzo de 2007

Un arma en casa; Nadine Gordimer

La novela "Un arma en casa", de Nadine Gordimer, es una obra estupenda. Cuando la autora fue galardonada con el Nobel 1991, se criticó que el premio fuera a dar a una escritora crítica del apartheid cuando las presiones para abolir dicho régimen eran muy fuertes. Otro Nobel políticamente orientado. Por un lado es cierto: la Academia suele dar orientación política a los premios; suele ser injusta -también. E incluso comete errores monumentales, como premiar en 2004 a la orate Elfriede Jelinek o ignorar a Arthur Miller y Vladimir Nabokov en 1974 para dárselo a dos oscuros académicos suecos, hoy condenados al olvido. Aún así, no se puede negar que la mayoría de los autores premiados son de altísimo nivel.
Por lo anterior, basta leer este libro para darse cuenta de que se está ante una escritora extraordinaria e ignorar la carga política. En la novela se cuenta la historia de Duncan Lingard, un joven arquitecto, preso por asesinar a uno de sus compañeros de casa; el relato fluye principalmente desde el punto de vista de sus padres, Claudia y Harald, quienes ven transformada su vida a partir de esta tragedia. Para colmo, la defensa de Duncan la lleva un abogado negro, Hamilton Mutsamai, recién llegado del exilio. Los hechos transcurren durante los años inmediatamente posteriores al fin del gobierno segregacionista.
Se trata de una novela intensa y profunda, donde los personajes cuestionan el ambiente liberal que ahora impera en Sudáfrica, así como su propia existencia a partir de esta experiencia extrema. Duncan apenas habla, pero se nos permite conocerlo muy bien. "De repente le pareció que toda su vida no había sido sino la preparación para este momento".
La Sra. Gordimer pasa revista a una sucesión de personajes interesantes, sin maniqueísmo alguno, quienes viven de acuerdo a sus circunstancias y reflejan en buena medida las preocupaciones sobre el rumbo de una sociedad al fin libre, pero que no sabe qué hacer con esa libertad. Claro que no voy a revelar el final, pero sí puedo decir que se trata de uno de los finales mejor construídos que he podido leer. Muy, muy recomendable.

Comenzamos

Hola. Decidí crear este blog porque me gusta leer y quiero compartir mis puntos de vista con cualquier persona que tenga el ánimo y el tiempo disponible para retroalimentar mis comentarios. Mi intención es comentar cada uno de los libros que vaya leyendo y esperar que alguien (pocos o muchos, no lo sé) debata conmigo, expresándome sus opiniones en favor o en contra.

La lectura es más enriquecedora en la medida en que se comparte, pues todo libro es diferente en manos de cada lector.

Si te has tomado la molestia de llegar hasta aquí, ojalá te parezca bien dejar tus comentarios.

Saludos.